Miguel de Cervantes introdujo dentro de su novela El Ingenioso Hidalgo de La Mancha diversas narraciones: unas son cuentos populares que adapta al transcurso de la trama de las aventuras de Quijote y Sancho; otras, pequeñas novelas pastoriles de amores.

En esta actividad se interpretan estas historias, junto con versos y coplas cantadas al son del rabel, a la manera de los juglares.