El Parque de la Vida de Luarca, uno de los referentes en divulgación científica, medioambiental y turismo de la comarca del occidente asturiano, pausará su actividad a partir del próximo 27 de septiembre. La decisión, adoptada por su fundador y director, Luis Laria, abre un periodo de reflexión que podría desembocar en la clausura permanente de las instalaciones.
Laria ha hecho pública esta drástica medida a través de un mensaje en sus redes sociales, donde fundamenta la paralización en un «absoluto desprecio administrativo» y en una «desconsideración manifiesta» por parte de los organismos encargados de la promoción turística y cultural del espacio. A este respecto, el responsable del centro ha dejado claro que la discrepancia no radica en el ámbito financiero, subrayando que no acepta ni solicita subvenciones o ayudas públicas.
El Parque de la Vida es un espacio con 750 metros cuadrados de exposiciones interiores, dedicado a ámbitos que van desde la evolución de los cetáceos, los calamares gigantes o los fósiles hasta la astronáutica y la astronomía. Cuenta además con planetario, talleres y un recorrido exterior por un bosque en La Mata.
Exposiciones científicas, sendas temáticas y una importante colección natural se custodian en El Parque, que reúne más de 2.600 árboles, arbustos y plantas de 280 especies diferentes. En él se desarrollan actividades divulgativas dirigidas tanto a particulares como a grupos y comunidad educativa.
El Parque de la Vida funciona también como centro de recuperación de fauna. El espacio científico documenta la recogida, atención y posterior liberación de animales silvestres. Y es ahí donde Laria introduce una de las consecuencias más relevantes de su anuncio: el cierre del Parque supondrá también el cese de esa labor de recuperación de animales que actualmente sigue realizando.
El 27 de septiembre será, de momento, el último día en que el Parque de la Vida abra sus puertas.