El programa de cribado de cáncer de mama ha permitido detectar 2.808 tumores en los últimos diez años, la gran mayoría en fases tempranas, lo que ofrece mejores expectativas de tratamiento y calidad de vida para las mujeres afectadas. Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se conmemora mañana, la Consejería de Salud hace balance del este proyecto, que constituye una de las principales herramientas de prevención frente a la enfermedad.

Los datos acumulados en este período reflejan que, de cada mil mujeres que someten a una mamografía, solo 83 requieren algún test complementario y a diez se les practica una biopsia. En términos generales, se detecta un tumor en cinco de cada mil casos. Además, nueve de cada diez mujeres a las que se les diagnostica un tumor no precisan tratamiento antes de la intervención quirúrgica.

Estos datos ponen de manifiesto la capacidad del sistema para identificar posibles casos de forma precoz y garantizar un diagnóstico y un seguimiento adecuados.

El programa ha alcanzado cifras de récord en los últimos diez años: se ha invitado a participar a 727.000 mujeres y se han realizado 529.000 mamografías. La participación se sitúa en el 72,84%, por encima de los estándares de calidad establecidos para este tipo cribados. En 2025 acudieron a la cita 58.876 de las casi 80.000 mujeres convocadas, lo que elevó la participación al 74,4%.

La Consejería de Salud ha ido ampliando progresivamente la cobertura del screening. Inicialmente, el programa se dirigía a mujeres de 50 a 64 años y después se extendió hasta los 69. Ahora se encuentra en una nueva fase de crecimiento: este año llega a las mujeres de 50 a 72 años y en 2027 se extenderá desde los 49 hasta los 73.

La incorporación del resto de grupos de edad se realizará de forma progresiva en años sucesivos para garantizar una implantación ordenada y mantener los estándares de calidad. La implantación completa se alcanzará en 2031, cuando alcanzará a todas las mujeres de 45 a 74 años.

Esta ampliación permitirá incrementar significativamente la capacidad preventiva del programa y adaptar las recomendaciones a la evidencia científica más reciente.

La modernización tecnológica ha sido otro de los hitos de este periodo. El programa ha completado la transición a sistemas de mamografía digital, lo que ofrece mayor precisión diagnóstica y mejor calidad de imagen.

Salud recuerda que la participación en el programa constituye una de las principales medidas de prevención frente al cáncer de mama. Por ello, anima a todas las mujeres incluidas en la población diana a acudir a las citas de cribado, una medida sencilla que permite detectar de forma precoz la enfermedad y mejorar significativamente el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes.