Ágada, criatura del bosque, ha convocado una reunión para dimitir de su cargo, porque se come todos los marrones. Está esperando por el nuberu, la xana, la bruxa y el trasgu, pero siempre llegan tarde.

Ágada se alimenta de las historias, secretos y leyendas que le confían los seres mitológicos que habitan en cada rincón de Asturias. Esos son sus tesoros, los cuales compartirá con nosotros abriendo su saco en cualquier claro del bosque, plaza, parque, cueva o callejón.