Pinceladas de Asturias

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El agua que va no volverá, un texto de José Luis López Fdez

José Luis_López_FdezUn rio enriquecido no es una cuenca enriquecida de arenisca y escoria. Más acá del desastre que se avecina, podemos imaginarnos cuán tristes y maduros de soledad estarán los cauces que paradójicamente diremos ríos.

Con todos nuestros filamentos de rastreo buscaremos alguna hipotética corriente de agua, algo que si no un caudal cruzando los arcos de un puente, al menos un riachuelo mitológico apurando sus últimos tragos, más será inútil hallar un mísero reguero que nos indique o nos diga: más arriba, más abajo...

Estamos como quien dice a las puertas y/o en retroceso de todas las culturas. Ni que decir tiene cuando hablamos de la más significativa e imprescindible para la propia vida: el agua; el agua con su real dialéctica, que aviva la energía o apedrea la existencia. De la cultura del agua, se han elaborado infinidad de cursos relacionados al consumo y respeto de la misma, ahí están para lavarnos hasta lo infinito las conciencias, pero el agua, el mayor bien común y a la vez inviolable por derecho humano, está siendo pirateada y negociada en el actual caos planetario. Los nuevos negocios emergentes desatan una lucha feroz por su posesión financiera, comprando y acumulando grandes zonas de reserva en todo el mundo. En otras palabras, un negocio perfecto: se desembarazaran de la oferta y se quedaran con la demanda. Ante esta desvergüenza económica de ultraje y rapiña, la cultura del agua se amplía sobradamente con la impregnación de la especie en lucha por el jugo de la vida, de lo contrario el agua que va no volverá. De ahí, no queda otra opción que hacer frente a lo que somos y a su ineludible resultado.

José Luis López Fernández