En los ensayos clínicos para desarrollar la semaglutida como un fármaco antidiabético ya se observó que se asociaba a una significativa pérdida de peso en los pacientes. El análogo del receptor de GLP-1 también podría asociarse a otro efecto bienvenido: combatir la adicción.
Un equipo de científicos de las universidades de Gotemburgo (Suecia) y de Pensilvania (Estados Unidos) ha comprobado que la semaglutida reduce significativamente el comportamiento de búsqueda de cocaína en ratas. El trabajo debe confirmarse en humanos, pero sugiere que este GLP-1 es un candidato para ser desarrollado como tratamiento para la dependencia de la cocaína, como exponen en el estudio que publica European Neuropsychopharmacology.
Según el último Informe Europeo sobre Drogas, de 2025, la cocaína es la sustancia estimulante ilegal más consumida en Europa, con una cifra que asciende a unos 4,6 millones de personas adultas europeas (de 15 a 64 años) que la han consumido en el último año.
Preocupa cada vez más sus efectos negativos en la salud pública. Los datos de los hospitales centinela Euro-DEN Plus de 2023 sugieren que la cocaína fue la sustancia más frecuentemente notificada por quienes acudieron a los servicios de urgencias hospitalarios (mencionada en el 25% de pacientes de los casos de intoxicación aguda por drogas). También es la droga ilícita más habitual notificada por las personas que acceden por primera vez a los servicios de tratamiento de drogodependencia.
En España, el consumo de cocaína encabeza las cifras de los países de la Unión Europa. Un 13% de los españoles entre los 15 y 64 años habría tomado cocaína al menos una vez en su vida, frente al 9% de Francia o el 8% de Países Bajos. El tóxico se ha sumado además al consumo de alcohol en los más jóvenes, pues en nueve de cada diez casos en personas de 18 a 34 que consumen cocaína lo hacen ligado a la bebida. Esa peligrosa retroalimentación puede concurrir en consecuencias para la salud a medio y largo plazo aún por determinar.
La búsqueda de un tratamiento farmacológico que frene con éxito las adicciones no ha tenido aún los frutos deseados. No existe ningún tratamiento farmacológico indicado para la dependencia de la cocaína, si bien se investigan compuestos en fase ensayo, como el mavoglurant, un antagonista del receptor metabotrópico del glutamato mGluR5, que estaría implicado en la modulación de la conducta adictiva inducida por la cocaína. Con la irrupción de los GLP-1 se estudia su potencial beneficio para tratar la dependencia del alcohol y del tabaco, y, como se propone en este nuevo estudio, también de la cocaína.
Elisabet Jerlhag, del Instituto de Neurociencia y Fisiología de la referida universidad sueca y coautora principal del trabajo, explica en qué consistió la investigación. Tras proporcionar a ratas macho acceso a cocaína inyectada directamente, se les facilitó su dispensación mediante una palanca que podían pulsar los animales en la jaula. Un grupo experimental de 10 de estos animales recibió semaglutida antes de tener acceso al dispensador de cocaína.
“Descubrimos que, en comparación con los animales de control, el consumo de cocaína por autoadministración se redujo en un 26% en los animales a los que se les había administrado semaglutida. Resultados anteriores, tanto de nuestro grupo como de otros grupos, han demostrado que la semaglutida puede reducir el consumo de alcohol y el deseo de consumirlo tanto en humanos como en animales, y este trabajo sobre la cocaína parece reflejar esos hallazgos previos sobre el consumo de alcohol. Es el primer estudio que muestra el potencial de la semaglutida como fármaco para la dependencia de la cocaína”, asevera la científica.
Los investigadores también destacan que observaron que, tras un periodo de abstinencia, se produjo una reducción del 62% en la búsqueda de cocaína en los animales que habían tomado semaglutida y que la motivación (el esfuerzo realizado para conseguir la droga) se redujo en un 52%.
“Se trata de un trabajo con animales, por lo que, por el momento, no podemos afirmar que tengamos un tratamiento viable para la dependencia de la cocaína en humanos. Necesitamos un estudio más amplio para confirmar estos resultados y, a continuación, debemos comprobar si los hallazgos también se aplican a los seres humanos. Sin embargo, estos resultados son muy prometedores y subrayan la necesidad de realizar estudios en humanos, especialmente porque no existen tratamientos farmacológicos para la dependencia de la cocaína”, concluye Jerlhag.
En un comentario sobre la investigación, Christian Hendershot, profesor del Instituto para las Adicciones de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, Los Ángeles, investigador ajeno a este estudio, opina que está realizado “con rigor” y que aporta “pruebas adicionales de que los agonistas del receptor GLP-1 pueden reducir el refuerzo de la cocaína”.
Para el profesor Hendershot, quien es el investigador principal del primer ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo sobre los efectos de la semaglutida en el deseo de consumir alcohol en adultos, “estos hallazgos tienen implicaciones clínicas, dados los retos que plantea la identificación de medicamentos para el trastorno por consumo de estimulantes y el creciente uso clínico de semaglutida en muchas zonas del mundo. Estos hallazgos deberían fomentar los ensayos clínicos con agonistas del receptor GLP-1 para el trastorno por consumo de estimulantes”.
