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Construir, habitar, existimar, de Dionisio González, hasta el 11 de febrero en el Museo de Bellas Artes de Asturias

dionisioexpo dionisio gMuseo de Bellas Artes de Asturias la exposición titulada Construir, habitar, existimar, de Dionisio González (Gijón, 1965), autor de dilatada trayectoria artística además de docente e investigadora.

Asentado en Sevilla desde hace años, es muy relevante su presencia en el circuito artístico nacional e internacional, con importantes comparecencias monográficas en Berlín, París, Nueva York o Milán, entre otras. Dionisio González aborda su trabajo en clave multidisciplinar, combinando, como en esta ocasión, la fotografía con el vídeo y el auxilio de la tecnología digital. Su principal motivo de investigación es la ciudad contemporánea, sobre la que reflexiona en forma de imágenes que somete a una profunda reinvención. La muestra que ahora se presenta está formada por un conjunto de fotografías en color y blanco y negro organizadas en varias series, acompañadas de algunos dibujos, hologramas, maquetas y de una videoproyección, para la cual se ha construido una sala en el patio del Edificio Ampliación. Ninguna de las series ha sido vista hasta ahora en Asturias y alguna de ellas se presenta por vez primera de manera inédita. La serie Dauphin Island (2011) toma su nombre de la isla estadounidense homónima en la que sitúa una selección de inventadas construcciones casi palafíticas, cuya tradición enlaza con la mismísima cabaña neolítica. Dichas arquitecturas se ubican en un paisaje en que nada resiste y todo se levanta una y otra vez con un sentido siempre efímero, consecuencia de la devastación provocada por la geografía y su perpetua amenaza. El autor propone como solución habitacional unas viviendas bunkerizadas capaces de hacer frente a la tempestuosa naturaleza en que se insertan.  

Mientras, en Construir, habitar, existimar (2015), Dionisio González recrea dos iconos del Movimiento Moderno, la casa Celan y la Casa Madelaine, cuya autoría atribuye respectivamente a Marcel Breuer y Erich Mendelsohn, enlazando así ficción y realidad desde el argumento esencial de la arquitectura y dotando a las imágenes resultantes de profundas y emotivas resonancias poéticas. Existe en su pensamiento una permanente preocupación por la idea de destrucción en el sentido de aniquilamiento y borrado mismo de la memoria, y por tanto, del sustrato de lo sustancial perdido. Las dos propuestas más recientes, Thinking Amsterdam y Thinking Central Park / Dialectical Landscape (2017) abordan las problemáticas habitacionales generadas por las grandes ciudades. En el primer caso se sitúa en el corazón mismo del enorme parque neoyorquino, que además es redimensionado ahora en una suerte de cárcel urbana. Por último, a través de la videoinstalación titulada Politopofonías (2013) reincide en la relación entre la música, la arquitectura y la poesía. En suma, el artista despliega su ideario acerca de la ciudad, pero para su construcción entremezcla lo real, a través del recurso a la memoria, con lo simulado o ficticio. Lleva su campo de acción a verdaderas megalópolis como Nueva York y a otros casos de abrumadora densidad habitacional, pero también a solitarios e insignificantes islotes localizados en mitad del océano. Esta exposición, que se prolongará hasta el próximo 11 de febrero, vendrá acompañada de distintas actividades, incluida una conferencia el próximo jueves 16 de noviembre a las 19 horas a cargo del crítico Juan Carlos Gea, quien también se ocupará del texto que el Museo incluirá en el folleto que se editará próximamente.