Pinceladas de Asturias

facebookTwiterYou Tubeinstagram

Visitas: 158482

Las 999 mujeres de Auschwitz, de Heather Dune Macadam (Traducción de Arturo Peral Santamaría)

999 portadaHeather Dune MacadamUna increíble historia de amistad, sororidad y supervivencia. La historia de las primeras 999 mujeres judías que fueron enviadas al campo de exterminio.

«Todo comenzó con las chicas», dice Giora Amir, de 91 años.

999 mujeres2999 mujeres3999 mujeres4999 mujeres5999 portadaEl 25 de marzo de 1942, cientos de jóvenes mujeres judías y solteras abandonaron sus hogares para subir a un tren. Estaban impecablemente vestidas y peinadas, y arrastraban sus maletas llenas de ropa tejida a mano y comida casera. La mayoría de estas mujeres y niñas nunca habían pasado ni una noche fuera de casa, pero se habían ofrecido voluntariamente para trabajar durante tres meses en época de guerra. ¿Tres meses de trabajo? No podía ser algo tan malo. Ninguno de sus padres habría adivinado que el gobierno acababa de vender a sus hijas a los nazis para trabajar como esclavas. Ninguno sabía que estaban destinadas a Auschwitz.

Los libros de historia han podido pasar por alto este hecho, pero lo cierto es que el primer grupo de judíos deportados a Auschwitz para trabajar como esclavos no incluía a combatientes de la resistencia, ni a prisioneros de guerra, no. No había ni un solo hombre prisionero en esos vagones de ganado. Era un tren de 999 chicas solteras, vendido a la Alemania nazi por una dote de 500 Reich Marks, el equivalente a 200 euros.

Sabemos que la historia está escrita por el vencedor. Casi todas las figuras poderosas en ambos lados de este conflicto eran hombres. Estas 999 mujeres jóvenes fueron consideradas indignas e insignificantes, no sólo porque eran judías, sino también porque eran mujeres. Estas chicas eran peones en un gran plan de destrucción humana, pero frustraron ese plan al sobrevivir y dejar su testimonio a sus familiares.

Este libro da voz a esas mujeres y niñas que la historia olvidó.

La autora explica que llegó a todas estas jóvenes, a raíz de su primer libro, La promesa de Rena, sobre una superviviente del primer transporte a Auschwitz, Rena Kornreich. Más tarde, en 2012, durante una peregrinación en honor a esta superviviente en Eslovaquia, Dune descubrió que hacían una ceremonia conmemorativa en honor a todas las chicas del primer tren. Su historia apenas se conocía a nivel global, pero en Polonia y Eslovaquia es bien sabida por toda la población.

"Fue entonces cuando descubrí a familias de niñas que no habían sobrevivido y conocí a una superviviente de unos 90 años del primer transporte. Esa mujer era Edith Grosman. Ella y yo decidimos que era hora de escribir un libro sobre todas las chicas, o todas las que pude encontrar", explica.

«Si tu objetivo es destrozar una raza, lo primero que atacas es a las mujeres en edad fértil. Ha sido así desde Babilonia, las mujeres siempre han sido el blanco de guerras y genocidios. Además, en una sociedad patriarcal era más fácil dejar ir a tus hijas que a tus hijos. Y estoy convencida de que en la Conferencia de Wannsee se dijo que había que empezar por las mujeres. Eran jóvenes, adolescentes, poco educadas... no eran importantes»

De las 999 jóvenes que tomaron aquel convoy, no se sabe cuántas sobrevivieron, aunque Heather Dune estima que fueron unas cien. Una de ellas era Edith Grosman, que identifica algunos rasgos necesarios para sobrevivir en Auschwitz: "Fuerza física o salud (necesaria para trabajar duro y superar las enfermedades); fortaleza espiritual (ya sea a través de la fe o la hermandad); y fuerza psicológica (la capacidad de hacer frente mentalmente a los horrores que te rodean)".

Aun así, la autora añade que "incluso con esa combinación perfecta, podían morir", independientemente de que fueran "ángeles", rechazando robar comida o traicionar a un amigo, o "demonios", cambiándose por otros para esquivar a la muerte. "No tenían el control sobre sus vidas".

Debido a que pasaron tanto tiempo allí, muchas murieron pero las que fueron sobreviviendo ganaron incluso "notoriedad" y en 1943, la guardiana de prisión Drexler anunció que ya no se seleccionaría a nadie del primer transporte para las cámaras de gas. "Eso no significaba que no fueran amenazadas de muerte o que cualquiera que enfermara no fuera ejecutado de inmediato; solo significaba que no serían seleccionadas caprichosamente"

La columna narrativa del libro es la historia de Edith porque conocía a casi todas las chicas sobre las que ha escrito la autora, ya fuera de la escuela o del campamento. Además, Dune destaca su "mente aguda" a sus 95 años. "Ella es el espíritu brillante y la voz que ilumina nuestro camino a través de los pasajes más oscuros", asegura.

«Las sensaciones son difíciles de explicar», cuenta en el libro precisamente Edith, «porque una chica de 17 años, si no es una estúpida de remate, es mucho más optimista sobre el futuro que una persona mayor. A pesar del miedo y la inseguridad, el optimismo seguía allí». Quizá eso explique que, según la autora, las mujeres sobrevivieran en el campo más que los hombres. «Si has pasado por Auschwitz, el número con el que te marcaron al llegar es tu identificación, el que indica en qué fecha entraste en el campo. ¿Cuántos supervivientes hombres hay con un número de cuatro cifras? La respuesta es que apenas hay en comparación con el número de mujeres. Somos más duras», asegura.

Un dato que tiene varias explicaciones: una es que a los hombres que no eran enviados directamente a las cámaras de gas se les asignaban durísimos trabajos físicos que mermaban rápidamente su salud. Otro es la complexión física de algunas mujeres: «Si eras pequeña, era probable que necesitaras comer poco para mantenerte, y también que pasases más desapercibida entre los miles de prisioneros. El mero hecho de quedar por debajo de la mirada de los guardias de las SS hacía que no fueras percibida como una amenaza. Aunque vivir o morir era una cuestión de suerte: te podían matar por cualquier motivo, por estar enferma, por estar sana o por ser guapa».

La autora cuenta que recientemente habló con Edith y esta le dijo: "Siento que mi misión en la vida ha terminado ahora que se publica el libro, pero ¿hay alguien escuchando?". Ahora, el deseo de Dune es poder decirle a esta superviviente que sí.

¿Por qué 999 y no mil? La autora asegura que se debe a lo obsesionados que estaban los altos cargos del Tercer Reich con el misticismo oculto. Himmler era un astrólogo ferviente, un entusiasta de las cartas astrales, Goebbels estaba fascinado por Nostradamus y el número 9 era «culminante», muy potente. La prueba es que días antes, Himmler ordenó otro envío a Auschwitz de otras 999 prisioneras de Ravensbrück.

Las cámaras con Zyclon-B empezaron a funcionar en julio de 1942, así que Dune Macadam calcula que las supupervivientes que llegaron en marzo de aquel año pasaron en Auschwitz dos años y nueve meses, casi tres años, antes de que fuera liberado en enero de 1945. «Pero si te fijas, el relato oficial del Holocausto, las historias que son el buque insignia del campo, son de hombres como Primo Levi, que pasó seis meses allí, o Viktor Frankl, que estuvo menos. Es una historia masculina. La única historia femenina es la de Ana Frank, que no escribió sobre Auschwitz».

DEsde la publicacion del libro, hace unas semanas, se han puesto en contacto con Dune Macadam una superviviente de 96 años desde Australia y otra de 94 de Nueva York. «Hace un mes contabilicé 60 supervivientes, pero hoy diría que son unas 80. A las mujeres les cuesta más contar su historia. Todavía existen muchas historias que no conocemos», apunta la autora, para quien recoger esas voces es hoy más importante que nunca por varias razones. «La primera es porque se están muriendo. Y luego está el auge del antisemitismo en Europa y la polarización de las razas y las religiones en la sociedad», desliza. «La guerra no le sirve a nadie. Odiarse está mal, pero ¿matarse por ello? Si queremos la paz necesitamos más mujeres líderes», concluye.

En el prólogo del libro, Caroline Moorehead nos cuenta:

«Macadam ha partido de las listas aportadas por Yad Vashem en Israel, los testimonios del Archivo Visual de la Fundación Shoah y los Archivos Nacionales de Eslovaquia; ha buscado a las pocas que todavía viven y también ha hablado con sus parientes y descendientes para recrear en su investigación no solo el trasfondo de estas mujeres del primer convoy, sino sus vidas —y sus muertes— cotidianas durante los años que pasaron en Auschwitz. Su tarea se ha complicado, y sus descubrimientos se han vuelto más impresionantes, por la pérdida de registros, por la abundancia de nombres y apodos, que además adoptaban grafías muy diferentes, y por la cantidad de tiempo que ha transcurrido desde la Segunda Guerra Mundial. Escribir sobre el Holocausto y la muerte en los campos de concentración no es, como dice ella misma, fácil. La forma que ha elegido para contarlo, utilizando licencias de novelista para imaginar escenas y recrear conversaciones, le da inmediatez a su texto.»

Heather Dune Macadam se posicionó como autora best seller en 2015 con su primer libro Rena's Promise: A story of Sisters in Auschwitz y fue nominada para el National Book Award, el Christopher Award, el American Jewish Book Award y el national Library Association Award.  

Es directora y presidenta de la Rena’s Promise Foundation, y actualmente está trabajando en la producción del documental de 999. Su trabajo ha sido reconocido por la USC Shoah Foundation, el Museo Nacional de Historia Judía en Bratislavia, Eslovaquia, y el Museo Panstowe de Auschwitz en Oświęcim, Polonia. Su trabajo también ha visto la luz en medios como National Geographic y PBS, entre otros. Vive a caballo entre Nueva York y Herefordshire, Inglaterra, y es frecuentemente invitada por el Hay Literary Festival.