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Norteamericanas de ayer y de hoy, del 15 de enero al 14 de mayo en el edificio Fuero de Avilés

escribirEl Club de Lectura "Una habitación propia" dedicará su próximo ciclo a autoras de Estados Unidos bajo el nombre "Norteamericanas de ayer y de hoy".

En este primer periodo del año se leerán y comentarán obras de tres escritoras clásicas del siglo XX en Estados Unidos. Con Willa Cather se tomará contacto con la literatura de frontera y a través de la obra de Eudora Welty y Carson McCullers se conocerá la literatura sureña. También se incorporan al ciclo dos autoras contemporáneas feministas que permitirán debatir temas de actualidad como la maternidad, con Vivian Gornick, y la lucha feminista en Estados Unidos durante el siglo pasado con Gloria Steinem.

El programa de tertulias y las lecturas programadas son:

  • 15 de enero. Mi Ántonia, de Willa Cather
  • 19 de febrero. Mi vida en la carretera, de Gloria Steinem
  • 12 de marzo. Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers
  • 16 de abril. Apegos feroces, de Vivian Gornick
  • 14 de mayo. Las manzanas doradas, de Eudora Welty

Las sesiones del Club de Lectura se celebran a las 17:30 horas en el Centro de Documentación de Mujeres, situado en el Edificio Fuero. C/ Fernando Morán, 26).

Esta es la programación completa del nuevo ciclo:

  • 15 de enero. Mi Ántonia, de Willa Carter

Cuando Willa Cather tenía nueve años su padre trasladó a toda la familia a un rancho cerca de Red Cloud, en Nebraska, por lo que conoció la dura vida de los pioneros. Estudió en la universidad de esa ciudad y tras graduarse en 1895, se instaló en Pittsburg, donde trabajó como periodista para el The Home Monthly. En 1901, dejó el trabajo para dar clases de Latín y Griego en una escuela de secundaria.

Tras el periodismo y la enseñanza, decidió dedicarse por completo a la literatura, para lo que se estableció en Nueva York con su compañera de vida Edith Lewis, con quien convivió en dicha ciudad hasta su muerte. Es famosa por novelas en las que retrata el día a dí de personajes cotidianos de la vida de los Estados Unidos.

Sus primeras novelas, Los colonos (1913), El canto de la alondra (1915) y Mi Ántonia (1918), narran la digna existencia de una familia de granjeros emigrados a las Grandes Llanuras, en oposición a la vida de los habitantes de la ciudad. Cather ambienta también en este escenario sus dos siguientes novelas, Uno de nosotros (1922), galardonada con el Premio Pulitzer de ficción en 1923, y Una mujer extraviada (1923). El tema de estas novelas es el contraste entre la invasión urbanística y los logros de los colonos.

En La muerte llega para el arzobispo (1927), su mejor novela en opinión de algunos críticos, Cather relata las vivencias de un obispo católico entre los indígenas americanos de Nuevo México. Sus viajes por el suroeste del país le proporcionaron la inspiración para esta obra, así como para varias partes de La casa del profesor (1925) y El canto de la alondra. Pero ya en 1909, en su delicioso relato El acantilado encantado, Cather manifiesta su fascinación por las mesetas y sus antiguos pobladores. En Sombras en la roca (1931) describe la vida de los católicos franceses en el Quebec del siglo XVII. Sapphira y la esclava joven, su última novela y su único libro ambientado en el sur, la tierra de sus antepasados, se publicó en 1940.

Su obra refleja al inicio una fuerte influencia del novelista Henry James, aunque más tarde encontró una expresión personal para centrarse en la descripción de Nebraska, lugar en el que vivió con su familia desde los nueve años, logrando el éxito entre la crítica y el público. También publicó relatos breves y ensayos literarios.

  • 19 de febrero. Mi vida en la carretera, de Gloria Steinem

Nada en Gloria Steinem es corriente. Ni su infancia nómada, ni su intensa vida política ni, por su puesto, su autobiografía. El icono feminista estadounidense más importante de la década de los sesenta y setenta se enfrenta con Mi vida en la carretera a un género que suele abundar en detalles serenos de una vida pública y le da la vuelta, optando por un ensayo personal sobre los viajes.

Si a la mujer se la relegaba al espacio doméstico, Steinem conquista la carretera. Como si fuera un nuevo libro de aventuras de Bruce Chatwin, lo importante es el viaje y la narración que deja. Así, la autora recorre Estados Unidos, India, los campus universitarios, las asambleas y las manifestaciones a vista de pájaro sobre su propia vida, dando a entender que ni el viaje ni la exploración vital son algo masculino. La carretera de Steinem devuelve una mirada intensa sobre las últimas décadas, reivindicando cuerpos y anécdotas que conforman el movimiento feminista.

Gloria Steinem tuvo una infancia itinerante. Cuando era pequeña, su padre solía llevar a toda la familia en el coche, cada otoño, a lo largo de Estados Unidos en busca de aventuras para ganarse la vida. Y así se plantó la semilla: Steinem se dio cuenta de que crecer no tenía por qué significar estar siempre en el mismo lugar. Así comenzó una vida dedicada al viaje, al activismo y al liderazgo, a escuchar las voces de quienes inspiran el cambio y la revolución.

Mi vida en la carretera es la historia amena, conmovedora y profunda de cómo Gloria fue creciendo, y con ella también creció el movimiento revolucionario por la igualdad, desde su primera experiencia de activismo feminista en India a su trabajo como periodista en los años sesenta, fue columnista para el New York Magazine; del torbellino de las campañas electorales a la fundación de la revista feminista liberal Ms.

En 1969 Steinem publicó el artículo After Black Power, Women's Liberation (Después del poder negro, la liberación de las mujeres) que le convirtió en una líder del movimiento feminista. Junto a Betty Friedan es una de las referentes de la llamada "segunda ola del feminismo".

En 1971 fue la autora de uno de los discursos referentes del movimiento feminista de Estados Unidos del siglo XX durante la fundación de la Asamblea Política Nacional de Mujeres: Llamamiento a las mujeres de América.

Con más de 80 años, la mujer que habló sin tapujos de la libertad de la mujer para elegir entre su carrera profesional o la maternidad, meses antes de la publicación de La mística de la feminidad de Betty Friedan, sigue trabajando por diferentes injusticias sociales aplicando todo su bagaje como renovadora de la escuela feminista de los 70.

En 2013, obtuvo la Medalla de la Libertad, que el presidente norteamericano Barack Obama entregó a 16 personalidades (cinco mujeres y once hombres) por contribuir al cambio social y cultural en Estados Unidos en el último medio siglo.

  • 12 de marzo. Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers

Carson McCullers es el pseudónimo de Lula Carson Smith, escritora estadounidense que nació en Columbus, Georgia en 1917 y falleció en Nueva York en el año 1967. Su ficción explora el aislamiento espiritual de los inadaptados y marginados del sur de los Estados Unidos de América. Es una pionera del tratamiento de temas como el adulterio, la homosexualidad y el racismo. Está considerada, junto con William Faulkner, como una de las mejores representantes de la narrativa del Sur de Estados Unidos.

Escribió El corazón es un cazador solitario (1940), un clásico de la novela contemporánea, Reflejos en un ojo dorado (1941), Frankie y la boda (1946), La balada del café triste (1951) y Reloj sin manecillas en 1961.

Nacida en el seno de una familia de clase media, su madre era nieta del propietario de una plantación y héroe del bando confederado en la Guerra de Secesión; su padre, un acomodado joyero y relojero. Fue enviada a la Juilliard School of Music en New York para estudiar piano y estudió escritura creativa en la Universidad de Columbia y en el Washington Square College.

En 1935 conoció a Reeves McCullers, un soldado voluntario y aspirante a escritor. Decide ella también hacerse escritora dejando de lado su carrera musical y publica en 1936 una obra autobiográfica, Wunderkind, en la revista Story. Reeves abandonó el ejército y se fue con ella, matriculándose también en la Universidad (Periodismo y Antropología). Escribe El corazón es un cazador solitario, y en 1937 se casan. 

En 1940 conoció en Nueva York a los hermanos Mann (Erika y Klaus) y al marido de ella, el poeta inglés W. H. Auden. Tras divorciarse de Reeves, se muda con ellos a vivir a Brooklyn. Conoce a la escritora suiza Annemarie Schwarzenbach y mantiene una relación sentimental con ella. Al tiempo, se publica Reflejos en un ojo dorado. Realizó diversas estancias en la colonia de artistas de Yaddo, en Saratoga Springs, donde conoció a Katherine Anne Porter, con la que también mantuvo una relación.

En 1941 sufrió un ataque cerebral que la dejó paralizada de un costado. Vuelve a casarse con Reeves. Los últimos años de su vida son físicamente calamitosos, con dolores constantes y un grado de invalidez considerable. No obstante, siguió con su actividad social e intelectual. Murió en 1967 a la edad de 50 años.

Tras el éxito obtenido con El corazón es un cazador solitario a la temprana edad de veintitrés años, Carson McCullers escandalizó a la opinión pública americana con Reflejos en un ojo dorado, abordando, en esta su segunda novela, temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución del ejército americano durante la década de los treinta. Nadie ha dudado jamás, sin embargo, de que es una novela perfecta escrita en estado de gracia.

En el ambiente enclaustrado de una base militar, un islote aparte en el mundo, un cúmulo de tensiones internas desemboca en una muerte violenta. La prosa rabiosamente lúcida que recorre Reflejos en un ojo dorado, convierte esta novela brutal en mucho más que la historia de un crimen: es un microcosmos, el espejo de los fantasmas interiores que pueblan la mente de los personajes de Carson McCullers, y una de las más acabadas muestras del arte de esta escritora excepcional, que inspiró una ya clásica adaptación cinematográfica dirigida por John Huston, con Marlon Brando y Elizabeth Taylor en los papeles principales. Un título esencial de la narrativa norteamericana contemporánea.

Graham Greene escribió acerca de ella: "Carson McCullers y quizá William Faulkner son, tras la muerte de D. H. Lawrence, los únicos escritores con una sensibilidad poética original. Prefiero Carson McCullers a William Faulkner porque escribe de modo más claro; la prefiero a D. H. Lawrence porque no tiene mensaje".

  • 16 de abril. Apegos feroces,  de Vivian Gornick

Vivian Gornick (Nueva York, 1935) se acerca a las historias como se acerca a un objeto valioso: con cuidado y con curiosidad, pero queriendo hacerlo suyo para entenderlo. Su escritura personal, siempre conectada con su experiencia, y su narración desde un yo muy reconocible la sitúan como una de las escritoras de literatura autobiográfica más destacadas de las letras anglosajonas.

Gornick se formó como periodista en el Village Voice escribiendo sobre política y cultura. Cubrir la fundación del movimiento New York Radical Feminist fue decisivo en su vida: "El feminismo entró dentro de mí como un relámpago, de pronto me vi en la historia, en la cultura, me vi en el mundo tal como yo era en ese preciso momento". Gornick apoyó desde el principio a sus impulsoras y publicó un artículo animando a otras mujeres a unirse, que fue considerado fundacional. Desde entonces, Vivian Gornick ha sido una activista que ha utilizado la escritura como arma para luchar por la igualdad.

Ser periodista para Gornick suponía mirar las cosas desde fuera, pero quería entrar dentro de ellas y escribir desde el interior. Dejó el periodismo para dedicarse a la crítica y a la teoría literaria; algunas de sus obras son referencias imprescindibles para escribir textos de no ficción. Reconoce a las escritoras que la inspiran: Colette, Susan Sontag, Joan Didion. De Natalia Ginzburg dice que la siente como una mentora a la hora de escribir con claridad. Y a Mary McCarthy la reivindica como maestra de la que aprendió no sólo a escribir sino a estar en el mundo.

Una de sus obras más emblemáticas: Apegos feroces es un texto íntimo y delicioso en el que la autora pasea por las calles de Manhattan junto a su madre. Sus conversaciones, llenas de un sentido del humor tan ácido como melancólico, sirven como pretexto para repasar su vida y la relación de frágil equilibrio entre madre e hija: su infancia en el Bronx, la (no siempre fácil) relación de su madre con sus vecinas, amigas con las que compartirlo todo pero a la vez extrañas con las que compararse (y sentirse superior), la temprana muerte de su padre y el duelo de su madre, sus fallidas relaciones sentimentales… Apegos feroces es un hermoso libro sobre la identidad, sobre la valentía de alejarse de lo esperado y la dificultad de tomar el control de la propia vida.

  • 14 de mayo. Las manzanas doradas, de Eudora Welty

Los relatos reunidos por la autora bajo ese título están ordenados en función del hilo narrativo, que nos cuenta la historia de los habitantes de una ciudad, las relaciones entre ellos, como si se tratara de una gran familia unida por una extensa red de conexiones, sin lazos de sangre.

Eudora Alice Welty nació en Jackson, Misisipi, el 13 de abril de 1909  y falleció el 23 de julio de 2001. Fue una escritora estadounidense que publicó novelas y cuentos sobre el sur de Estados Unidos. Welty ganó el Premio Pulitzer en 1973 por su novela The Optimist's Daughter. Asimismo, fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad en 1980.

Hija de Chestina y Christian Welty, una maestra y un ejecutivo de seguros respectivamente, estudió en el Mississippi State College for Women (actualmente llamado Mississippi University for Women) y posteriormente asistió a la Universidad de Wisconsin-Madison y la Columbia Business School en la Universidad de Columbia.

Vivió la mayor parte de su vida en el vecindario de Belhaven, en Jackson, en una casa que sus padres habían construido en 1925. Posteriormente, donaría la casa al Mississippi Department of Archives and History (Departamento de Historia y Archivos de Misisipi). Y está abierta como museo.

Durante los años 1930, Welty trabajó como publicista para la Works Progress Administration, un trabajo que la hizo viajar por todo Misisipi. Welty aprovechaba su tiempo para tomar fotografías, especialmente las que manifestaban los efectos de la Gran Depresión. Se publicaron varias colecciones de sus fotografías, incluyendo One Time, One Place (1971) y Photographs (1989).

A partir de los años 1950 se dedicó completamente a escribir. Su primer cuento, Death of a Traveling Salesman, fue publicado en 1936. Su trabajo llamó la atención de la escritora Katherine Anne Porter, quien se convirtió en su mentora y escribió el prefacio para su primer libro de cuentos, Una cortina de follaje (1941). El libro convirtió a Welty en una de las nuevas figuras literarias estadounidenses.

Su novela The Optimist's Daughter ganó el Premio Pulitzer a la Novela en 1973. Asimismo, en 1992, recibió el Rea Award for the Short Story por sus contribuciones a la cuentística estadounidense. Enseñó composición creativa en diversos talleres y universidades.

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