Pinceladas de Asturias

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Tiempo de familia, novela histórica de Tània Juste

tiempo de familiaUna novela histórica que relata cómo el destino de una familia de viticultores queda unido al de sus viñedos durante generaciones.

En 1898, tras la guerra de Cuba, Bonaventura Giner regresa a la masía familiar del Penedès, decidido a convertir la finca familiar en una gran heredad y a crear una familia numerosa. A través de las vidas de tres generaciones de Giner, amores clandestinos, odios fraternales y crímenes sin resolver, la autora retrata un tiempo y un país y teje una trama tan deslumbrante como las viñas que protagonizan esta saga. Fue merecedora del Premio Néstor Luján de novela histórica, un galardón en lengua catalana que se otorga en memoria del editor, escritor y periodista.

“Crecí escuchando a mi padre contar historias familiares sobre la rama de los Nin. Se trata de una parte de la familia en la que, en cada generación, ha habido artistas de varias disciplinas: músicos, pintores, escritores, dibujantes, arquitectos modernistas... Mi abuela paterna, Mercedes Nin, era prima de Anaïs Nin y aunque yo no la conocí en persona–pues falleció cuando yo tenía tres años y ella vivía en Estados Unidos–, sí que llegué a querer mucho a su hermano, mi tío Joaquín Nin Culmell, compositor y profesor de música en la universidad de Berkeley, el cual me habló muchísimo de ella, además de darme valiosos consejos en mis inicios como escritora.
Ya jovencita empecé a leer los diarios de Anaïs, que para mí no solo son el valioso testimonio de una época, sino que también están repletos de historias y personajes de mi familia. Siempre ha habido un hilo que me ha conectado con ella, a través de los seres queridos que hemos compartido, además de ser mi referente más cercano en cuanto a oficio, pasión y modo de vida: la escritura.”

La guerra de Independencia y, sobre todo, las guerras carlistas a lo largo del siglo xix hicieron del campo un lugar inseguro, por lo que algunas familias adineradas decidieron trasladarse a la ciudad. Allí, gracias a la industrialización,  se ofrecían numerosas oportunidades de negocio, además de una vida más cómoda y atractiva gracias a los últimos avances técnicos: los nuevos inventos, el alumbrado eléctrico, la mejora de las comunicaciones, etc. siempre llegaban primero a la ciudad. Esta migración del campo a la urbe se multiplicó en Cataluña a finales del siglo xix a raíz de la crisis de la filoxera, la plaga que devastó viñedos enteros y expulsó a muchos campesinos de sus tierras.

En el caso de las fincas vitivinicultoras, los hijos aprendían desde siempre a amar la tierra que les daba los frutos a través del esfuerzo diario, del trabajo que observaban en sus mayores. El sentimiento de pertenencia a un lugar determinado, a unas viñas que habían plantado sus abuelos o bisabuelos solía ser muy fuerte, así como los lazos que se establecían entre ellos: padres, hijos, hermanos, primos, abuelos… ese universo familiar era su razón de ser, su lugar en el mundo, aquello que los definía más allá de su individualidad.

 

Tània Juste (Barcelona, 1972) es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona, con especialidad en Historia del Arte. Ha publicado cuatro novelas en catalán. Tiempo de familia es su tercer libro publicado en castellano después de Pasaje al Nuevo Mundo y El hospital de los pobres.