“Sin aquel pasado, jamás comprenderemos este futuro”
El libro Llueve en las farolas muestra la juventud y sus ganas de vivir a pesar de la ausencia de expectativas.
Trabajaban en las tolvas eligiendo el mejor mineral y descartando restos de piedras y madera. Cuidaban de las casas, de las familias, de los niños, de los mayores y muchas veces también se cuidaban entre ellas. Todo el polvo del carbón de las minas asturianas pasaba por sus pulmones. Luchaban contra la silicosis, contra el olvido, contra una sociedad que las ignoraba y contra ellas mismas y sus destinos.
Me gustan los libreros que escriben. Siempre me han gustado, porque además de recomendar libros con buen tino, saben lo que significa sumergirse en un papel en blanco y están comprometidos con la palabra. Tienen un saber para compartir con el que entra desorientado a la librería y sale con nuevos mundos para descubrir.
Ya no quedan ciudades está formado por poemas y microcuentos que conmueven por su sencillez. Una vez más viene dispuesto a tocaros el corazón.
Cuando una persona es diagnosticada de cáncer, su vida experimenta una sacudida, un auténtico terremoto que afecta a todos los niveles: personal, familiar, laboral, social... Aunque es difícil mantener la calma en una situación así, lo mejor para combatir la desorientación inicial es disponer de la información correcta, pautada y pausada.