Osvaldo Lamborghini: el escritor, el artista plástico, el autor del más salvaje de los relatos argentinos, el maldito, el póstumo, el peronista, el textualista, el autor del Teatro proletario de cámara, el más endémico de los autores argentinos, el inesperado testigo de la transición española, objeto de disputas sobre lo político, lo literario y sobre los límites entre la escritura y el arte.
En la escritura de Lamborghini tiene cabida buena parte del magma ideológico y teórico que circuló entre Argentina y España en los años 70 y 80: las sucesivas dictaduras y el compromiso militante que se opuso a ellas, los movimientos literarios latinoamericanos que coparon el mercado editorial, la llegada del posestructuralismo francés, el psicoanálisis lacaniano y las teorías del lenguaje y, finalmente, el no tan armónico proceso transicional español que dejó a la sombra todo un modo subversivo de entender la vida y la literatura.
Todas estas presencias quedan atravesadas por una escritura que las engulle, las desdobla, las pervierte, las extenúa. La suya es una de las manifestaciones literarias más inclasificables y heterodoxas, cuya complejidad y dureza ha hecho que se le considerase como un mito argentino difícilmente asimilable en otras coordenadas geográficas. Y, sin embargo, Lamborghini produjo buena parte de sus trabajos en Barcelona y, en su modo de entender la literatura, resuena el proyecto de otros autores españoles que, como Leopoldo María Panero o Julián Ríos, fusionaron de manera radical vida y escritura.
Sin extraer a Lamborghini de Argentina, en este texto se abre un espacio para que Lamborghini pueda ser leído al margen de las claves inevitablemente argentinas de su escritura y, al mismo tiempo, es el hilo que da forma a una constelación de escrituras peninsulares que, como la suya, subvierten las bases mismas de la literatura y la lengua.
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